El estado vegetativo persistente (EVP) es una condición neurológica crónica, secundaria a graves injurias cerebrales, como encefalopatía post paro cardiorspiratorio, traumatismo cerebral grave o accidentes cerebrovasculares masivos. En el EVP, el paciente mantiene el ciclo sueño-vigilia y mantiene algunos reflejos básicos, pero no interactúa con el medio.
Distintas publicaciones han descrito respuestas sorprendentes con fármacos inductores de sueño, especialmente el Zolpidem.
Este fármaco, que actúa a nivel cerebral, está indicado para el manejo del insomnio, pero para sorpresa médica, al ser dado en pacientes en EVP, algunos de ellos responden con breves periodos de “lucidez”, que pasan cuando acaba el efecto de la droga. En la actualidad, hay un trial que incluiría casi 400 pacientes con EVP y Zolpidem. El objetivo es demostrar si realmente es útil en este tipo de pacientes.
Me pregunto si la norteamericana Terry Schiavo habría tenido la oportunidad de salvarse del “asesinato” asisitido, o eutanasia, por suspensión de cuidados básicos, si hubiera recibido este fármaco y si hubiese presentado alguna respuesta positiva que convenciera a los partidarios de la eutanasia que ésta no era una opción válida en Terry, así como en ningún ser humano.

