26 de April de 2006

Tratamiento de la Depresión

Depresion La depresión afecta a un importante porcentaje de la población. Hay cuadros depresivos leves y otros severos, a veces secundarios a un problema o evento mayor gatillante (por ejemplo la muerte de un ser querido) o la sumatoria de varios factores. A veces no hay una causa clara y  a esas, en términos muy simples, se les llama depresión endógena.

Todos a lo largo de la vida pasamos por momentos buenos y malos y por lo tanto es normal, pasar por períodos de ánimo más bajo, lo importante es que no afecte de manera significativa la vida cotidiana. Cuando esta baja de ánimo afecta el normal vivir ya hablamos de enfermedad, o sea depresión. Los síntomas que caracterizan la depresión son la baja de ánimo, labilidad emocional, irritabilidad, pérdida de iniciativa, pérdida del placer o disfrute de las cosas que habitualmente son gratas, fallas de memoria y atención, ideas de muerte e incluso ideas suicidas.

Las depresiones más leves  incluso pueden mejorarse  sin ayuda de fármacos ni psicoterapia, sobre todo si el paciente reconoce las causas de su depresión y sabe enfrentarlas de manera adecuada.  Cuando los síntomas persisten o estos son muy severos desde un principio, lo adecuado es iniciar un tratamiento. El tratamiento puede ser con fármacos, psicoterapia  o ambas.

Los antidepresivos actúan a nivel del sistema nervioso central, variando las concentraciones de distintos neurotransmisores (moléculas como la noradrenalina, serotonina, acetilcolina, etc.). Existen diversas familias de antidepresivos y en general la potencia es similar entre ellos (salvo los anticolinérgicos y los antidepresivos duales que suelen ser más  efectivos para depresiones más severas); básicamente varían los efectos secundarios entre uno y otro y algunos tienen más efecto ansiolítico (disminuyen la ansiedad) y se ocupan en depresiones asociadas a ansiedad (Citalopram, Escitalopram, Paroxetina, etc). Se inician de manera gradual para disminuir los efectos secundarios que pueden aparecer los primeros días (generalmente son transitorios y leves, como náuseas, cefalea, somnolencia, diarrea, etc) y deben mantenerse por un período no menor a los 6 meses para lograr un adecuado tratamiento y disminuir las posibilidades de recaída. En general demoran entre 3 a 4 semanas en hacer efecto y siempre deben tomarse bajo la supervisión del médico tratante.

La otra alternativa terapéutica es la psicoterapia, llevada a cabo por un psiquiatra o un psicólogo. A través de múltiples sesiones, el terapeuta busca el origen o causas de la depresión y ayuda al paciente a superarla  con diversas técnicas. Es igual de efectiva que la farmacoterapia y el paciente y su médico tratante deben decidir cual alternativa elegir.

Finalmente, en ciertos casos, se puede combinar la psicoterapia con la farmacoterapia, en particular, en aquellas depresiones de más difícil manejo o en la que a fracasado alguna de las opciones de tratamiento antes mencionadas.

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