Las meningitis infecciosas (MI) son la causa más frecuente de inflamación de las meninges. Las meninges son tres membranas que recubren el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal): desde adentro hacia afuera son la Piamadre, Aracnoides y Duramadre. La Piamadre y la capa interna de la Aracnoides se denominan Leptomeninges (delgada) y la capa externa de la Aracnoides y la Duramadre se denomina Paquimeninges (gruesa). Las meninges a su vez, están rodeadas o "bañadas" por un líquido transparente y estéril llamado Líquido Cerebro-Espinal (LCE). Hay que recalcar que las meningitis no son todas de origen infeccioso, también las hay de origen químico (por contacto con sangre o fármacos), meningitis por cáncer o metástasis y otras más raras.
Las MI afectan tanto a hombres como a mujeres y se pueden presentar a cualquier edad de la vida, siendo más graves en la primera infancia y la senilidad.
Las MI son la consecuencia de la infección y posterior reacción inflamatoria por parte de gérmenes que normalmente no están en contacto con las meninges. Los gérmenes más frecuentes que causan MI son las bacterias (Neumococo, Meningococo, Haemophilus Influenza, Listeria, etc.), Virus (Enterovirus, virus respiratorios, virus Herpes, etc.), hongos y parásitos.
El germen llega a las meninges por tres vías: Por vía hematógena (desde el torrente sanguíneo), por contigüidad (por ejemplo desde una sinusitis que se complica y que drena la pus hacia las meninges) o por vía directa (por ejemplo en TEC abiertos o neurocirugía donde el germen entra directamente en contacto con las meninges.
Los síntomas más frecuentes en las MI son: fiebre (alta o no tanto), cefalea (variable en intensidad y localización), rigidez de los músculos cervicales y lumbares, náuseas o vómitos, calofríos, dolores musculares generalizados especialmente a lo largo de toda la espalda, somnolencia o coma profundo, etc.
Cuando un paciente se presenta con los síntomas antes mencionados siempre debe hospitalizarse para determinar si se trata efectivamente de una meningitis y si lo es, para tratarla de manera específica. Para lo anterior es esencial un estudio del LCE que se obtiene mediante una punción lumbar o PL (con un trocar o aguja larga y delgada que entra en contacto con las meninges al introducirse entre vértebra y vértebra). Lo normal es tener un LCE transparente como agua y estéril, es decir, libre de gérmenes. Una vez obtenido el LCE se observa su aspecto y se manda a estudio para cultivos y estudios de tinción, reacción en cadena de polimerasa e inmunofijación entre otros, para tratar de identificar el germen causal. Idealmente antes de la PL debe realizase un estudio de imágenes del cerebro con Tomografía Computada o Resonancia Magnética para descartar que además de la meningitis haya un absceso o colección de pus que esté afectando al cerebro ya que eso puede acarrear serios riesgos al realizar la PL.
En general, las meningitis de origen viral son las más benignas y sólo se tratan con hidratación y anti-inflamatorios. Algunas, como las de origen herpético son tratadas con antivirales específicos. Las MI bacterianas son todas graves y deben ser tratadas con antibióticos potentes por vía intravenosa y corticoides intravenosos. Las MI por hongos y por parásitos también son graves y deben ser tratadas de manera específica siempre hospitalizados.
Para tranquilidad de la población, la mayoría de las MI son de origen viral y por lo tanto su pronóstico es bueno y el manejo es relativamente simple. Pero como es imposible determinar si la MI es viral o no, todo paciente con sospecha de mI debe ser hospitalizado para realizar la PL y estudiar su LCE. Es fundamental consultar precozmente en el servicio de urgencia más cercano ya que un diagnóstico y tratamiento precoz aumentan de manera significativa las posibilidades de una buena recuperación sin secuelas.