El Estado Vegetativo Persistente (EVP) es una condición neurológica catastrófica que implica en términos simples daño cerebral difuso con conservación del ciclo sueño-vigilia y la presencia de algunos reflejos neurológicos básicos, con desconexión completa del medio y personas que rodean al paciente. El EVP puede ser consecuencia de múltiples situaciones , siendo las más frecuentes el daño cerebral por falta de oxígeno después de un Paro Cardio-Respiratotio (Encefalopatía Hipóxico-Isquémica), Traumatismo Encéfalo-Craneano (TEC) grave, Intoxicación por Monóxido de Carbono, Infecciones graves del sistema nervioso central (Meningitis, encefalitis), etc.
Para hacer el diagnóstico de EVP, el paciente debe estar al menos 1 mes en la misma condición neurológica sin esbozos de mejoría. Si han transcurrido 3 meses en igual condición, pasa a llamarse Estado Vegetativo Permanente.
El pronóstico de esta condición neurológica es malo en la mayoría de los casos, ya que la mayoría de los pacientes permanecen en EVP por meses o años hasta que fallecen por complicaciones propias de su postración o enfermedades de base: Paro Cardio-Respiratorio, Infecciones, Tromboemboliso pulmonar, etc. Hay excepciones a la regla como pacientes que después de meses o años tienen importantes y casi milagrosas recuperaciones y otros casos donde hay una leve mejoría en su condición neurológica.
El tratamiento del EVP es básicamente de sostén, es decir, brindar al paciente todos los cuidados necesarios para que tenga una vida digna: Alimentación por sonda, aseo periódico, prevención de escaras, etc. No hay por el momento drogas que permitan revertir esta condición neurológica, aunque hay publicadas anecdóticas respuestas favorables con fármacos como Prolopa, Metilfenidato y recientemente Zolpidem.
En permanente debate está el dilema que plantea la Eutanasia (inducir la muerte del paciente administrándole alguna droga letal o dejando que muera deshidratado al quitarle la sonda de alimentación) como solución del EVP. Podemos recordar el caso de Terry Schiavo que finalmente, a pesar de la negativa de los padres, fue muerta por deshidratación, a solicitud de su esposo. En mi opinión, la eutanasia no tiene ninguna justificación.
Para terminar, debo mencionar que es importante el desgaste psíquico y físico que sufre la familia del paciente con EVP, es por eso que siempre debe contar con el apoyo del médico de cabecera del enfermo y si la familia lo requiere y desea, el apoyo espiritual o religioso para tratar de enfrentar de la mejor manera posible esta terrible situación.